María Urbano Ficha 


María cursó sus estudios de Terapia Floral del Dr. Bach en Thuban Corporación-Holograma C.B. tras varios años de

investigación personal y de aplicación de la terapia en su consulta.


Podéis saber más de ella en www.psicologialternativa.es

                                                                              

 

1. ¿Cuántos años lleva realizando terapias florales?

 

Soy psicóloga sanitaria colegida y especialista en psicoterapia. Mantengo consulta privada desde 1997.


El trabajo con mis pacientes me presentaba retos que eran difíciles de abordar mediante la psicología convencional.


Esto me llevó a interesarme por las terapias alternativas, especialmente las Flores de Bach y la Medicina


Tradicional China.



2. ¿Como definiría la figura del terapeuta floral?

 

Me gusta utilizar la analogía de una orquesta para describir el mundo emocional de una persona. Cuando un


instrumento se desafina, o un intérprete toca a destiempo, todo el conjunto se afecta. El terapeuta es como el


director de la orquesta, que determina qué instrumentos están desafinados o quién ha perdido el compás.

 


De la misma forma, en el contexto terapéutico, intentamos restaurar la armonía emocional del paciente.


El terapeuta identifica cuál es el problema y toma las medidas necesarias para corregirlo Pero siempre se trata de


una colaboración entre los músicos y el director, entre cliente y terapeuta.

 



3. ¿Que ventajas diría que las flores de Bach tienen sobre otro tipo de terapias más conocidas o generales?


La principal ventaja es que es una terapia que funciona. Ese es el primer punto y lo más fundamental. En segundo


lugar, la terapia floral puede aplicarse prácticamente a cualquier persona o problema y combina de forma excelente


con otras terapias, creando sinergias sumamente beneficiosas. En tercer lugar la carencia de efectos secundarios y


la compatibilidad con la medicación convencional, lo cual es especialmente útil en pacientes crónicos y


polimedicados.

 


Imaginemos que una persona siente ansiedad. Pero la ansiedad que experimenta puede tener poco o nada que ver


con lo que siente otra persona cuando sufre ansiedad. Habrá puntos en común en ambos casos, pero la


manifestación puede ser diametralmente distinta. Las fórmulas estándar tratan síntomas comunes, pero lo


realmente bonito e interesante de las terapias alternativas y, en este caso, de las flores de Bach, es que nos


permite adaptar el tratamiento a la medida de cada persona y en función de cómo evoluciona su problema en


concreto.



4. Un gran porcentaje de los consumidores de flores de Bach hoy día, tan sólo conocen las flores de Bach


rescate ¿Cómo cree que podríamos informar a los consumidores del hecho de disponer de una fórmula


especializada para cada caso?


En nuestra sociedad la forma más efectiva de difundir la información es, sin lugar a dudas, internet., mediante las


webs de terapias, los foros, las redes sociales, los artículos abiertos…




5. ¿Que consejo daría a aquellas personas que están dudando si acudir a un terapeuta?

 


Lo más difícil a la hora de afrontar un problema probablemente sea reconocer que tenemos realmente un problema


y que no somos capaces de manejarlo solos. No podemos ser objetivos con nosotros mismos (ni con nuestros


seres queridos). Cuanto más tiempo dejamos pasar antes de buscar soluciones, más se complican las cosas y


más áreas de nuestra vida se van viendo afectadas por ello. Es como una gran bola de nieve.

 


Cuando un problema existe, lo más inteligente en buscar una solución. Si tenemos un grifo que gotea llamamos a


un fontanero, simplemente porque él sabe cómo arreglarlo o dispone de las herramientas necesarias, y no nos


cuestionamos nada más. Pero si el problema es psicológico o emocional parece que “debiéramos” saber cómo


gestionar nuestras emociones, pensamientos o relaciones interpersonales. Nuestra autoestima se resiente. Sin


embargo, si un médico se rompe un hueso busca la ayuda de otro profesional, no intenta “arreglarlo en casa”,


aunque conozca perfectamente qué está pasando y cómo habría que solucionarlo.

 


Lo cierto es que los problemas rara vez desaparecen por si solos. Los profesionales podemos aportar los


conocimientos y la objetividad necesarios para poder abordar las dificultades con éxito. Estamos ahí para ayudar,


porque nos gusta nuestro trabajo; no para juzgar ni “dar la charla”, sino para solucionar problemas y colaborar con


nuestro paciente descubriendo juntos cuál es la mejor forma para él de restaurar su equilibro emocional y recuperar


su calidad de vida.



* Imagen y entrevista concedida por María Irbano López Nuño